La Libertad Avanza flexibilizó su postura en el Senado y avanza en un consenso con la oposición dialoguista. La iniciativa de la UCR transforma las primarias en «PAS» (Primarias Abiertas y Simultáneas) y exime de votar a los ciudadanos si los frentes no dirimen internas. El PRO acompaña pero exige desenganchar el capítulo de «Ficha Limpia».
El bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado de la Nación inició una fase de reconfiguración estratégica en sus negociaciones en torno al proyecto de reforma electoral impulsado por el Poder Ejecutivo. Ante la constatación fáctica de que no cuenta con las adhesiones legislativas necesarias para avanzar con la eliminación definitiva de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la bancada oficialista abrió canales de diálogo formal con los bloques de la oposición dialoguista para consensuar una propuesta alternativa. En este nuevo escenario, la Casa Rosada comenzó a ver con buenos ojos una iniciativa de ley de autoría radical que propone reformular el sistema vigente, transformando las elecciones en PAS (Primarias Abiertas y Simultáneas). Bajo este modelo, la votación perdería su carácter obligatorio y quedaría restringida exclusivamente a aquellas coaliciones políticas o frentes electorales que requieran dirimir internas reales para consagrar a sus candidatos de cara a los comicios generales de octubre de 2027.
La reforma del sistema de votación se mantiene al tope de las prioridades de la mesa política de Balcarce 50, coordinada activamente por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. A diferencia de las dinámicas de negociación que caracterizaron el tratamiento de la Ley Bases durante el período 2024, el Gobierno modificó su metodología operativa: se suspendieron las reuniones multipartidarias periódicas en la Casa Rosada y se centralizó el canal de articulación legislativa en la figura de la jefa de la bancada de senadores libertarios, Patricia Bullrich. Es en este espacio de negociación donde la propuesta de la Unión Cívica Radical (UCR), bloque liderado en la Cámara Alta por el correntino Eduardo Vischi, comenzó a consolidarse como la única llave viable para destrabar el debate en el recinto y evitar un revés legislativo para el oficialismo.
El proyecto de la UCR introduce modificaciones sustanciales al régimen electoral nacional con el objetivo de optimizar los costos fiscales y modernizar la logística de los comicios. Además de suprimir la obligatoriedad ciudadana y mutar las siglas a PAS, la norma faculta a la justicia electoral a ajustar la cantidad de mesas de votación operativas en función del padrón estimado de participación efectiva. Asimismo, el texto prohíbe de forma taxativa el uso de partidas del erario público para la contratación de publicidad electoral e incorpora el uso de plataformas digitales del Estado, tales como la aplicación Mi Argentina, como canales válidos para la validación de la identidad de los electores y la certificación de los avales partidarios. Este proceso digitalizado operará bajo la estricta supervisión de la Justicia Electoral Nacional (JEN) para blindar el anonimato y la transparencia del trámite. Otra innovación técnica de la propuesta radical radica en habilitar una cláusula de flexibilidad para las fórmulas ejecutivas: el postulante a presidente que resulte ganador en las primarias de un espacio quedará facultado para elegir a su compañero de binomio vicepresidencial de entre el resto de los precandidatos que compitieron internamente dentro de esa misma coalición.
Si bien la iniciativa cuenta con el respaldo conceptual del bloque del PRO, la bancada amarilla introdujo una fuerte disidencia táctica que condiciona el avance del dictamen definitivo. El nudo del conflicto se concentra en la inclusión de un capítulo dedicado a la Ficha Limpia dentro del cuerpo principal de la reforma electoral. Esta reglamentación —histórica bandera institucional del macrismo— establece la prohibición absoluta para que personas que cuenten con condenas penales confirmadas en segunda instancia judicial puedan postularse a cargos públicos electivos, modificando en consecuencia la Ley de Partidos Políticos. Desde el PRO exigen de manera tajante que el tratamiento de Ficha Limpia se escinda por completo de la reforma electoral general y se debata como un proyecto de ley autónomo e independiente. Esta postura ya fue transmitida formalmente por las autoridades del macrismo a sus pares de la UCR y a la propia Bullrich, con el fin de evitar que las controversias en torno a la inhabilitación de candidatos terminen empantanando el consenso alcanzado para modificar las PASO.
