Con el respaldo del PRO, el radicalismo y los bloques que responden a los gobernadores provinciales, La Libertad Avanza neutralizó la ofensiva de Unión por la Patria y la izquierda. Sin quórum ni votos para los dos tercios, la oposición postergó sus reclamos contra el jefe de Gabinete hasta después del Mundial de Estados Unidos.
La Libertad Avanza revalidó su hegemonía operativa en el Congreso de la Nación y propinó un duro revés a las bancadas opositoras. Mediante una aceitada estrategia de contención, el oficialismo logró bloquear de forma definitiva el pedido de interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, impulsado por sectores de la izquierda, el socialismo y el peronismo. El avance de la oposición chocó de frente contra la cruda realidad numérica de la Cámara de Diputados, donde el oficialismo —conducido por Martín Menem y Gabriel Bornoroni— aglutinó el respaldo del PRO, sectores de la UCR y los bloques alineados con los gobernadores provinciales. Con el recinto cerrado y las comisiones bajo llave, la resistencia parlamentaria se vio obligada a deponer su ofensiva y postergar cualquier convocatoria especial hasta la finalización del Mundial de Fútbol que comenzará en pocas semanas en los Estados Unidos.
La embestida contra el ministro coordinador se venía gestando desde hacía tres semanas, encabezada originalmente por el diputado socialista Esteban Paulón junto a las bancadas de Provincias Unidas, la Coalición Cívica y el Frente de Izquierda. Tras un primer intento fallido de sesión especial, el espacio logró confluir con el bloque de Unión por la Patria, comandado por Germán Martínez, ampliando el temario para exigir también la presencia de los ministros Luis Caputo (Economía) y Sandra Pettovello (Capital Humano) bajo el cargo de incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. No obstante, el oficialismo desactivó la maniobra la semana pasada mediante una contraofensiva legislativa, imponiendo en el temario el tratamiento de las leyes Hojarasca y Zonas Frías, lo que terminó por vaciar de centralidad el reclamo de la oposición.
La arquitectura del blindaje a Adorni expone la consolidación de la nueva mayoría que La Libertad Avanza logró edificar en la Cámara baja. Al núcleo duro de sus 95 diputados nacionales se sumó de manera orgánica la bancada de Innovación Federal, que responde de forma directa a los gobernadores Hugo Passalacqua (Misiones) y Gustavo Sáenz (Salta). Asimismo, las negociaciones entabladas por Menem y el ministro del Interior, Diego Santilli, garantizaron el crucial acompañamiento de los diputados peronistas que responden a los mandatarios Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), a los que se acoplaron San Juan (Marcelo Orrego) y Neuquén (Rolando Figueroa). Este entramado dejó a la oposición lejos de los 129 legisladores necesarios para alcanzar el quórum y a una distancia sideral de los dos tercios exigidos por el reglamento para tratar proyectos sin dictamen de comisión.
De acuerdo con el artículo 101 de la Constitución Nacional, remover o censurar a un jefe de Gabinete requiere de mayorías absolutas en la totalidad del cuerpo, un escenario que hoy resulta inalcanzable para el atomizado arco opositor. A diferencia de lo ocurrido durante el período legislativo 2025, cuando bloques de diversos signos lograron unificarse para aprobar las leyes de Emergencia en Discapacidad y Financiamiento Universitario, el escenario actual muestra una oposición fragmentada e incapaz de fijarles fecha de tratamiento («emplazar») a las Comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento, controladas por los libertarios Nicolás Mayoraz y Gisell Castelnuovo. Con las aguas políticas calmadas y Adorni a resguardo, La Libertad Avanza ya delinea la agenda del segundo semestre, donde buscará avanzar de forma agresiva en el Senado con los proyectos de Ley de Lobby, Ludopatía, Etiquetado Frontal y el denominado «Super RIGI».
