Beijing negó cualquier injerencia en los comicios estadounidenses y calificó de “falsedad” las denuncias del expresidente, que vinculó a China con intentos de manipular las elecciones de 2020.
El Gobierno chino respondió contundentemente a las acusaciones lanzadas por Donald Trump, quien denunció una supuesta interferencia de Beijing en las elecciones de Estados Unidos. Lin Jian, portavoz de la Cancillería, calificó las afirmaciones del expresidente como una “completa falsedad” y aseguró que China “no tiene ningún interés ni ha interferido nunca en las elecciones de Estados Unidos”. Durante una conferencia de prensa, el vocero sostuvo que las declaraciones de Trump son “pura invención” y forman parte de “una campaña de difamación malintencionada”, añadiendo que cualquier supuesto indicio presentado por Washington carece de fundamento.
Lin instó a Estados Unidos a realizar “autocrítica” en lugar de “usar a China como tema de campaña electoral”, cuestionando las prácticas de vigilancia indiscriminada del gobierno estadounidense sobre otros países. Las acusaciones de Trump, realizadas el jueves por la noche, sugerían que información de inteligencia mostraba intentos de China de influir en los comicios de 2020 mediante la fabricación de documentos para facilitar votos ilegales. No obstante, los documentos citados contenían acusaciones no verificadas, y agencias de seguridad estadounidenses ya habían descartado años atrás que actores extranjeros alteraran los resultados electorales.
En el marco de estas declaraciones, Trump también criticó el voto por correo y la inmigración irregular, presionando al Congreso para limitar el sufragio antes de las elecciones de noviembre. Finalmente, el vocero chino evitó confirmar si este episodio afectará la visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos prevista para septiembre, solicitando a Washington que “deje de difamar a China sin fundamento” y trabaje en mejorar la relación bilateral.
