El SMN advierte por vientos de 90 km/h y olas de hasta 7 metros. Necochea y Bahía Blanca son las zonas más afectadas por la lluvia y el corte de rutas.
El avance de un sistema de baja presión sobre la provincia de Buenos Aires mantiene en vilo a las autoridades de Defensa Civil y obligó a una suspensión masiva de actividades escolares. Este viernes, más de diez municipios costeros y del sur bonaerense decidieron cerrar sus aulas ante el pronóstico de ráfagas que podrían superar los 90 kilómetros por hora y una acumulación de agua que ya genera anegamientos. El fenómeno, que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) categorizó bajo alerta naranja, afecta con especial virulencia la franja que se extiende desde General Alvarado hasta Carmen de Patagones, donde el riesgo por caída de árboles, postes y voladura de techos es extremo.
La medida de fuerza administrativa alcanza a ciudades clave como Mar del Plata, Bahía Blanca, Monte Hermoso y Pinamar. En algunos casos, la suspensión se aplicó desde el turno mañana, mientras que en otros, como en Bahía Blanca, la medida rige a partir del mediodía tras una evaluación constante del clima. Fabián García, director de Defensa Civil de la provincia, confirmó que los operativos de emergencia están activos en toda la región este para asistir a los vecinos y asegurar objetos que puedan ser arrastrados por el viento.
El panorama hídrico también es crítico. En Necochea, donde ya cayeron 110 milímetros de agua, se registran cortes de luz y caída de cables, además de haber 24 personas evacuadas. Vialidad Nacional debió interrumpir totalmente el tránsito en la ruta 228 debido a la acumulación de agua sobre la calzada. El SMN advierte que las lluvias continuarán, con valores que podrían sumar otros 70 milímetros en las zonas más comprometidas.
A este escenario se suma la amenaza de una marejada ciclónica. Según los modelos meteorológicos, entre la noche de este viernes y el sábado se espera una crecida pronunciada del nivel del mar, con olas que podrían alcanzar entre los 3 y 7 metros en las playas de la costa atlántica. En alta mar, la situación es todavía más dramática: se pronostican ráfagas huracanadas de hasta 140 km/h y olas de 12 metros, lo que representa un riesgo letal para la navegación.
Las autoridades recomiendan a la población evitar desplazamientos innecesarios, no refugiarse bajo marquesinas o árboles y mantener limpios los desagües domésticos. El sistema de tormentas, característico de un ciclón extratropical, comenzará a ceder recién hacia el domingo, pero se espera que el sábado sea el día de mayor impacto en el litoral marítimo, transformando el paisaje costero en un escenario de riesgo para los transeúntes.
