El Jefe de Gabinete defendió su patrimonio ante la investigación judicial y minimizó el pedido de Patricia Bullrich para que transparente sus bienes.
Acorralado por una investigación que pone la lupa sobre su patrimonio, el jefe de Gabinete Manuel Adorni rompió el silencio para reafirmar su permanencia en el equipo de Javier Milei. Durante una entrevista en el streaming Neura, el funcionario descartó cualquier posibilidad de renuncia, pese a que la Justicia investiga compromisos de pago y gastos que ascienden a los 800 mil dólares, una cifra que contrasta con sus ingresos declarados como servidor público. «La Justicia va a aclarar todo», sentenció Adorni, quien se mostró confiado y respaldado por la «convicción firme» del Presidente ante los cuestionamientos de la oposición y de sectores internos del oficialismo.
El centro de la polémica radica en la evolución patrimonial de Adorni desde que asumió la gestión, con un sueldo que a principios de año rondaba los 3,3 millones de pesos. El funcionario evitó dar detalles técnicos sobre el origen de los fondos investigados, alegando que esperará el fallo judicial para «ahí sí hablar mucho». Sin embargo, aprovechó el espacio para destacar el apoyo personal y «espiritual» que recibe de Milei, quien días atrás había sido tajante al asegurar que su colaborador estrecho no dejaría el cargo.
En otro tramo de la charla, Adorni se refirió a las presiones de Patricia Bullrich. La ministra de Seguridad había marcado la cancha públicamente al exigirle que presente su declaración jurada «de inmediato» para despejar dudas. Lejos de polemizar, el Jefe de Gabinete calificó a Bullrich como una «fenómena» y chicaneó diciendo que la ministra solo «spoileó» una decisión que él ya tenía tomada. Según su versión, la presentación del documento es inminente y servirá para desestimar las acusaciones de enriquecimiento ilícito que hoy tramitan en los tribunales.
Con esta aparición pública, Adorni intenta retomar la iniciativa política en una semana marcada por la filtración de sus gastos personales y la tensión dentro del gabinete. Mientras la Justicia avanza en el análisis de sus activos y consumos, el funcionario apuesta a la resistencia y al blindaje presidencial para surfear una de las crisis de imagen más severas que le ha tocado enfrentar desde que desembarcó en la Casa Rosada como vocero y, posteriormente, como ministro coordinador.
