Investigadores de Ciencias Económicas alertan sobre un faltante millonario en subsidios. La brecha entre el costo oficial y el precio de mercado frena la salida de unidades.
El servicio de transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una situación crítica debido al encarecimiento de los insumos operativos. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, la circulación de colectivos cayó hasta un 40% en las líneas que conectan diversas jurisdicciones, afectando directamente el tiempo de espera de miles de pasajeros bonaerenses.
El estudio detalla que la merma en la oferta de servicios no es uniforme: mientras que en la Ciudad de Buenos Aires la baja es apenas del 5%, en los recorridos interjurisdiccionales —que dependen de convenios entre Nación y Provincia— el recorte de unidades llega al 40%. Esta realidad se desprende principalmente del salto en el precio del combustible, impulsado por el contexto bélico en Medio Oriente, que dejó desactualizados los cálculos de costos oficiales.
Actualmente, las compensaciones estatales se basan en un litro de gasoil a $1.744, cuando el valor de mercado ya superó la barrera de los $2.100. Para normalizar la frecuencia, el Estado debería inyectar unos $17.500 millones mensuales adicionales en concepto de subsidios. De ese total, la Provincia de Buenos Aires debería aportar más de $8.100 millones para sostener el sistema en el territorio bonaerense.
Además de la coyuntura energética, el informe advierte sobre un deterioro estructural, señalando que la flota activa ya era un 12% menor a la de años prepandemia. De no incrementarse las partidas presupuestarias del Estado nacional y provincial, la única alternativa para garantizar la sostenibilidad del servicio sería un ajuste tarifario del 16%, que se sumaría a los aumentos ya programados en el cronograma vigente.
La incertidumbre sobre el financiamiento del sistema de transporte mantiene en alerta a las cámaras empresarias y a los usuarios, quienes enfrentan esperas cada vez más prolongadas en las paradas del Conurbano.
