Ante el encarecimiento del crudo impulsado por los conflictos en Medio Oriente, las compañías ajustaron sus pizarras, mientras el barril de Brent cotiza en torno a los USD 98,41.
La suba en el precio internacional del petróleo comenzó a reflejarse de forma directa en los surtidores del país, luego de que las petroleras Shell, Axion y Puma aplicaran aumentos de entre 2% y 5% en sus combustibles. Los ajustes llegaron tras varias jornadas de alza en los mercados globales impulsadas por el recrudecimiento de los conflictos bélicos en Irán y Yemen, que elevaron el valor del crudo. En un relevamiento realizado el 24 de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires, los valores de la nafta súper oscilaban entre los $ 2.149 (Axion) y los $2.185 (Shell), mientras que las versiones premium alcanzaban hasta los$ 2.479.
Ante este escenario, la atención del mercado se concentra en la decisión que adopte YPF, firma que posee cerca del 55% de las ventas minoristas. Si bien la estatal mantiene por el momento un precio de partida de $ 2.059 para la nafta súper —equivalente a un barril de petróleo en torno a los USD 85—, la decisión de las marcas privadas de abandonar el mecanismo de amortiguación o buffer desplaza una mayor demanda hacia sus estaciones. Esto genera una mayor presión sobre la compañía, ya que vende por debajo de los costos y comercializa volúmenes superiores a los habituales.
Por su parte, el presidente de YPF, Horacio Marín, advirtió que si el barril de Brent —que cotiza a USD 98,41— se sostiene cerca de los USD 100 durante un período prolongado, los precios locales deberán acompañar obligatoriamente ese nivel, a pesar de la elevada volatilidad y las tensiones geopolíticas que condicionan el mercado energético global.
