Con una retracción en las ventas que supera el 20%, los albergues transitorios de la Provincia y el país redefinen su estrategia. Desde permitir el ingreso de delivery hasta lanzar descuentos para jóvenes, el sector busca adaptarse a un bolsillo ajustado y a cambios profundos en la conducta de los usuarios.
El sector de los albergues transitorios atraviesa un proceso de reconfiguración forzado por la coyuntura económica y el cambio de hábitos sociales. Según datos de la Federación Argentina de Alojamientos por Hora (FADAPH), los aproximadamente 500 establecimientos que funcionan en el país enfrentan una baja sostenida en el consumo, lo que obligó a los propietarios a reducir márgenes de rentabilidad para absorber los fuertes aumentos en los servicios públicos y el mantenimiento.
Actualmente, el valor promedio de un turno ronda los 30 mil pesos, con recargos de hasta el 20% para el servicio de pernocte. Ante este escenario, el comportamiento de los clientes muestra señales claras de austeridad: se desplomó el pedido de bebidas y platos del servicio de bar. En su lugar, ha crecido la tendencia del «take away» o el delivery, con usuarios que ingresan al hotel con su propia comida para evitar los costos adicionales de la carta interna.
Más allá de lo económico, el perfil del usuario también mutó. José Manuel Capelo, titular de FADAPH, explicó que los jóvenes de entre 18 y 22 años —quienes antes eran clientes fijos— hoy frecuentan menos estos lugares debido a que las familias han naturalizado las visitas de parejas en el hogar. Para atraer a este segmento, muchos hoteles lanzaron descuentos específicos para dicho rango etario.
En contrapartida, el segmento que más ha crecido es el de los adultos mayores de entre 50 y 75 años. La prolongación de la vida sexual activa, sumada a la búsqueda de intimidad lejos del ruido de hijos o nietos en el hogar, ha convertido a este grupo en el nuevo sostén de la actividad, compensando en parte la ausencia del público más joven.
Para mitigar el impacto de la crisis, los establecimientos multiplican las promociones por aniversarios, cumpleaños o días de baja ocupación. El desafío para el sector bonaerense es claro: mantener la estructura de turnos de dos o tres horas y la calidad del servicio en un contexto donde el placer y la intimidad compiten directamente con las necesidades básicas del presupuesto familiar.
