Tres muertos y una pesadilla en alta mar para el MV Hondius que salió de Ushuaia y terminó escoltado en las islas Canarias.
Lo que empezó como una expedición de lujo hacia los rincones más aislados del planeta se transformó en una trampa sanitaria internacional. Carlos, un ingeniero argentino que sobrevivió al brote de hantavirus dentro del buque MV Hondius, relató desde España cómo el viaje de sus sueños terminó con tres fallecidos y un operativo de seguridad que mantiene en vilo a las autoridades sanitarias europeas.
El barco zarpó de Ushuaia con destino a las Georgias del Sur, pero la tragedia golpeó en la remota isla Tristán de Acuña. Al principio, el capitán informó que la muerte de un pasajero holandés era por causas naturales, pero cuando su esposa falleció poco después en Sudáfrica, estalló el pánico. ¿Cómo es posible que un virus tan peligroso circulara libremente en un ambiente cerrado sin que nadie activara los protocolos a tiempo?
La bronca de los familiares y el debate sobre la seguridad en estos «turismos raros» escalan minuto a minuto. Mientras el argentino asegura que no hubo un clima de terror a bordo, el barco fue rebotado en los puertos de Cabo Verde y tuvo que navegar hasta Canarias bajo una cuarentena estricta. ¿Quién controla realmente lo que pasa en estas embarcaciones que operan lejos de cualquier hospital de alta complejidad?
Carlos evitó el contagio por viajar solo, pero ahora enfrenta dos semanas más de aislamiento en Holanda antes de poder pisar suelo porteño. El sistema de salud internacional está bajo la lupa: se reportaron contagios incluso en el médico de a bordo y un guía, lo que demuestra la fragilidad de los controles en expediciones de este tipo.
El MV Hondius ya es noticia mundial y la pregunta es obligatoria para todos los que aman viajar: ¿Estamos seguros en estos cruceros de expedición o son una ruleta rusa sanitaria? Dejen su opinión y etiqueten a ese amigo que siempre planea viajes exóticos.
