Con médanos que superan los 200 metros de altura, el oeste de Catamarca ofrece un paisaje desértico único en el país ideal para la aventura y la desconexión.
A pocos kilómetros de la ciudad de Fiambalá, en el departamento de Tinogasta (oeste de Catamarca), se alzan los imponentes Médanos de Fiambalá. Este escenario natural, que evoca a los grandes desiertos de Arabia o el Sahara, se caracteriza por gigantescas dunas doradas moldeadas por el viento que superan los 200 metros de altura.
Para llegar en auto desde la Ciudad de Buenos Aires hay que recorrer unos 1.450 kilómetros (un viaje de entre 18 y 20 horas), aunque otra opción frecuente es volar hasta la capital provincial o a La Rioja y continuar en vehículo alquilado o excursión.
Aventura, termas y la Ruta del Adobe
El destino es el favorito de los amantes de la aventura y la fotografía. Entre las actividades principales destacan:
- Sandboard deslizándose por las enormes pendientes de arena.
- Travesías en vehículos 4×4 para explorar los sectores más inaccesibles.
- Caminatas y avistaje de amaneceres, atardeceres y cielos nocturnos limpios de contaminación lumínica.
Además, la visita se complementa con otros atractivos imperdibles de la región, como las reconocidas Termas de Fiambalá (con sus piletones naturales escalonados en la montaña cuya entrada general cuesta $20.000 por turno), la histórica Ruta del Adobe, las bodegas de altura y los impactantes paisajes de la Ruta de los Seismiles y el Campo de Piedra Pómez.
En cuanto al alojamiento, la oferta se adapta a todos los bolsillos: hay hostels desde $22.000 por noche, cabañas y hoteles para dos personas que oscilan entre los $50.000 y $90.000, y alternativas superiores con spa. Se aconseja reservar con anticipación para los fines de semana largos y las vacaciones de invierno.
