El despliegue militar ordenado por Vladímir Putin dejó un tendal de muertos y más de 60 heridos en la capital ucraniana, encendiendo las alarmas en las principales embajadas de la Capital Federal.
La guerra en el este de Europa entró en una fase de violencia descontrolada tras el lanzamiento nocturno de 600 drones y 90 misiles contra los principales barrios de la capital ucraniana. El Gobierno de Rusia justificó la masiva ofensiva como una represalia directa por un bombardeo previo que costó la vida de varios cadetes en un centro de entrenamiento de drones, instalando un escenario de extrema tensión que repercute con fuerza en el debate político de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El uso del misil balístico hipersónico Oreshnik contra zonas residenciales y dependencias estudiantiles generó un repudio inmediato por parte del presidente Volodymyr Zelensky, quien exige de manera urgente una respuesta preventiva por parte de las potencias de la OTAN. Los ciudadanos de Kyiv describen las últimas horas como un verdadero horror, mientras las fuerzas de defensa aérea intentan contener una lluvia de explosivos que busca doblegar la resistencia del país invadido.
La polémica escala a nivel global debido a las acusaciones cruzadas de terrorismo entre ambos bandos, afectando de manera directa las proyecciones económicas y el precio de los mercados internacionales que impactan en la City porteña. El Kremlin asegura que los ataques de las fuerzas ucranianas golpearon de forma deliberada a la población civil en los territorios ocupados, una afirmación que el mando militar de Ucrania rechaza de manera tajante al asegurar que los objetivos destruidos pertenecían a la inteligencia rusa.
La diplomacia internacional se encuentra paralizada ante la velocidad de los acontecimientos, con advertencias explícitas de los servicios de inteligencia occidentales que anticipan nuevos bombardeos en cualquier momento del día. La opinión pública de la capital debate con vehemencia el alcance de un conflicto que destruye la infraestructura energética y amenaza con arrastrar al planeta a un choque militar sin precedentes.
El desenlace de esta sangrienta jornada deja abierta la incertidumbre sobre la capacidad de respuesta de los aliados internacionales, instalando la gran duda de si la presión económica sobre Moscú será suficiente para frenar una escalada nuclear inminente.
