El líder supremo de Irán respondió a las advertencias de represalia militar lanzadas por el presidente estadounidense y aseguró que el país exige justicia por la muerte de su antecesor, Alí Jamenei, ocurrida a inicios del conflicto.
La escalada diplomática y militar entre Washington y Teherán alcanzó un punto crítico. Tras las amenazas de Donald Trump de ordenar un bombardeo “sin precedentes” ante un supuesto plan iraní para atentar contra su vida, Mojtaba Jamenei utilizó sus redes sociales para ratificar su compromiso de concretar una represalia, calificándola como un mandato nacional.
El intercambio de hostilidades se intensificó luego de que Trump afirmara que el ejército estadounidense tiene órdenes preparadas para «aniquilar» regiones iraníes si el régimen persa intenta atentar contra su integridad. En respuesta, Jamenei fue contundente: «Nos comprometemos a vengar tu sangre pura y la sangre de todos los mártires de estas dos guerras tomando venganza contra los criminales». El líder supremo sentenció que los responsables no encontrarán paz, escalando la retórica bélica que mantiene a la región en máxima alerta.
El rol de la inteligencia y las dudas sobre el plan
La advertencia de Trump surge a partir de informes de inteligencia israelíes que alertaban sobre un presunto plan iraní para asesinar al mandatario. No obstante, fuentes estadounidenses se mostraron cautas y expresaron escepticismo sobre la veracidad de dichos reportes, sugiriendo que podrían ser impulsados por sectores interesados en intensificar el conflicto en Medio Oriente. A pesar de esto, el presidente estadounidense reforzó su postura asegurando que Irán lo considera su “objetivo número uno” desde hace tiempo.
La postura del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria
Dentro del régimen iraní, figuras como Ahmad Vahidi, el nuevo comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria (CGRI), han sido señaladas como impulsoras de la línea dura contra Estados Unidos. Vahidi es conocido por boicotear históricamente cualquier acercamiento o negociación entre ambos países. Pese a las declaraciones públicas, los servicios de inteligencia de Estados Unidos consideran que estas amenazas responderían principalmente a la presión de sectores extremistas internos, sin que existan —por el momento— pruebas de un plan logístico concreto para llevar a cabo un magnicidio.
Mientras las advertencias siguen cruzándose de un lado al otro del Atlántico, la comunidad internacional observa con preocupación una situación que combina información de inteligencia aún no validada con una retórica de represalias que acerca a ambas potencias a un escenario de confrontación directa.
