Este pequeño pueblo del partido de Las Flores fue el refugio creativo de uno de los escritores más importantes de la literatura argentina. Hoy, Pardo se destaca como un destino turístico sustentable que invita a recorrer sus calles arboladas y descubrir la historia detrás de sus grandes obras.
A unos 215 kilómetros de La Plata se encuentra Pardo, un paraje que apenas ocupa cinco manzanas y alberga a menos de 200 habitantes. Lo que para muchos podría pasar inadvertido, para Adolfo Bioy Casares fue el escenario perfecto para escribir su obra maestra, La invención de Morel, y compartir veranos inolvidables junto a Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges. Hoy, este destino rural logró transformar su historia en una propuesta turística que combina naturaleza, literatura y tradición.
La identidad de Pardo está profundamente marcada por la familia Bioy. Fue allí donde el abuelo del escritor, Juan Bautista Bioy, adquirió las tierras de la estancia Rincón Viejo y tendió el primer alambrado del distrito. Con la llegada del ferrocarril en 1876, el pueblo vivió una época de esplendor que lo llevó a alcanzar los 3.500 habitantes. Aunque el desmantelamiento de los trenes entre 1960 y 1980 marcó un declive poblacional, la esencia del lugar permaneció intacta, esperando el momento para reinventarse como un punto de interés turístico provincial.
Un museo a cielo abierto para la literatura
En Pardo, el aire se siente distinto. El pueblo mantiene viva la memoria de Bioy Casares a través del museo que lleva su nombre, donde se exhibe la máquina de escribir original con la que redactó sus piezas más reconocidas. Los almacenes antiguos, como «Lo de Lámaro», mantienen viva la tradición de los encuentros literarios de verano, convirtiendo a la localidad en una parada obligatoria para los amantes de las letras y la historia.
Propuestas para disfrutar en Pardo
El programa «Pueblos Turísticos Bonaerenses» permitió que sus habitantes desarrollaran una oferta variada y acogedora para los visitantes:
- Circuito Cultural: Visita obligada a la Capilla Nuestra Señora del Socorro, el Museo Adolfo Bioy Casares y el Club Unión Deportiva.
- Gastronomía local: El proyecto «Pardo Auténtico» reúne a emprendedores que ofrecen desde platos caseros hasta el tradicional lechón de campo, protagonista de la fiesta popular que se celebra cada noviembre.
- Alojamiento: El hotel «Casa Bioy» —construido por el abuelo del escritor— y opciones de hospedaje en casas de familia permiten una experiencia de inmersión total en la vida rural.
- Naturaleza: Sus calles, nombradas en honor a la flora local (Los Pinos, Las Acacias, Los Plátanos, etc.), invitan a caminatas tranquilas y a disfrutar de un entorno natural que ha inspirado a generaciones de autores.
Pardo es, en definitiva, un testimonio de resiliencia comunitaria que demuestra cómo un pasado glorioso puede integrarse al presente para ofrecer a los viajeros una pausa necesaria en el ritmo acelerado de la vida moderna.
