Según el informe de ADIMRA, el sector sufrió una baja del 4,3% interanual y acumula un retroceso del 6,2% en lo que va del año. La utilización de la capacidad instalada se hundió al 40,9%, lo que significa que seis de cada diez fábricas están paradas. El agro fue el único rubro que se salvó del rojo generalizado.
La recesión en el corazón de la estructura fabril argentina continúa profundizándose sin encontrar un piso. La actividad de la industria metalúrgica registró en abril una nueva contracción del 4,3% interanual y una merma del 1,3% respecto de marzo, arrastrando una caída acumulada del 6,2% en el primer cuatrimestre del año. Los datos fueron relevados por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), entidad que encendió luces rojas al advertir que el sector opera actualmente en su nivel más bajo de los últimos cuatro años. El indicador más dramático de la crisis es el desplome en el uso de la capacidad instalada, que se hundió hasta el 40,9%, dejando en evidencia que casi el 60% del potencial productivo de las fábricas del país se encuentra paralizado ante la falta de demanda.
El informe de ADIMRA expone un panorama de fragilidad casi unánime en el mapa fabril, donde la mayoría de los subrubros terminaron el cuarto mes en terreno negativo. El segmento de Fundición lideró la debacle con un retroceso del 13,6%, seguido por caídas significativas en Otros Productos de Metal (-5,7%), Equipamiento Médico (-5,6%), Bienes de Capital (-4,8%), Equipo Eléctrico (-4,5%) y Autopartes (-1,7%). En el desglose por cadenas de valor a las que abastece la metalurgia, la tendencia es idéntica: las empresas asociadas al sector de alimentos y bebidas cayeron un 6,6%, las de consumo final bajaron 5,8%, mientras que la construcción (-4,5%) y el bloque de petróleo y gas (-3,8%) profundizaron su parálisis.
La única y marcada excepción al desplome generalizado provino del sector agropecuario, que funcionó como el único sostén de la actividad en medio de la tormenta. Gracias a la tracción del campo, el rubro de Maquinaria Agrícola anotó una mejora interanual del 5,1%, en tanto que Carrocerías y Remolques avanzó un 3,9%. Sin embargo, este alivio focalizado no alcanzó a revertir el sesgo recesivo federal. Geográficamente, la totalidad de las provincias con ADN metalúrgico sufrieron el impacto de la crisis: la provincia de Buenos Aires encabezó el rojo con una caída del 5,1%, escoltada por Entre Ríos (-4,7%), Córdoba (-3,7%), Santa Fe (-0,9%) y Mendoza (-0,6%).
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, graficó la gravedad de la situación al advertir que las compañías se encuentran en una posición «crítica», con márgenes de rentabilidad totalmente comprometidos y un horizonte que no muestra señales de reactivación. Esta prolongación de la baja ya golpea de forma directa al mercado laboral del sector, donde el empleo formal se contrajo un 2,3% interanual en abril. En este escenario de fuerte parálisis manufacturera, el equipo económico del Gobierno nacional aguarda con expectativa la publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) por parte del INDEC. El Palacio de Hacienda confía en que los números generales consolidados de marzo muestren algún síntoma de rebote técnico para intentar matizar el duro diagnóstico que exhiben las pymes fabriles.
