Con el 49,7% de los votos frente al 48,7% de Iván Cepeda, el abogado conservador se perfila como el nuevo presidente de los colombianos. Aunque el preconteo le otorga la victoria, el sector de izquierda ha solicitado esperar al escrutinio oficial para reconocer los resultados, marcando el inicio de días de tensión.
En una jornada electoral sin precedentes por su estrecha definición y altísima participación, Colombia parece haber dado un giro hacia un modelo de derecha radical. El abogado y empresario Abelardo de la Espriella, líder del movimiento «Defensores de la Patria», se adjudicó la victoria presidencial este domingo tras obtener casi 13 millones de votos. Sin embargo, la brecha de apenas 245.000 sufragios frente al candidato de izquierda, Iván Cepeda, ha impedido una proclamación definitiva, trasladando la definición final al escrutinio oficial.
La elección, que movilizó a un 63% del electorado —la cifra más alta desde la Constitución de 1991—, ha dejado al descubierto un país profundamente polarizado. Mientras De la Espriella celebró en Barranquilla su triunfo bajo un discurso de «mano dura», seguridad y autoridad —alineado con referentes regionales como Javier Milei, Donald Trump y Nayib Bukele—, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, se negó a conceder la derrota. Tanto Cepeda como el actual presidente, Gustavo Petro, han instado a la calma y a esperar la verificación mesa por mesa, denunciando irregularidades e impugnando 33.000 mesas electorales.
El programa de De la Espriella promete una ruptura total con el legado de Petro. Sus pilares fundamentales incluyen el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, la construcción de megacárceles y una reducción del tamaño del Estado del 40%, además de incentivos a los sectores petrolero y minero. Este discurso de «extrema coherencia» le permitió aglutinar el apoyo de sectores conservadores desencantados y de figuras tradicionales de la derecha, consolidando un proyecto que busca posicionar a la seguridad como el eje rector de la nación.
Por su parte, la comunidad internacional ha reaccionado con rapidez. El presidente estadounidense, Donald Trump, y líderes regionales como Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador) y José Antonio Kast (Chile) han felicitado a De la Espriella, interpretando su triunfo como parte de un cambio de tendencia conservadora que recorre el continente. Para la administración Trump, la victoria del colombiano representa una oportunidad estratégica para alinear políticas de seguridad regional y combatir la inmigración ilegal.
Los próximos dos días serán críticos para la estabilidad colombiana. El proceso de escrutinio, encargado de corroborar las actas y procesar las impugnaciones, determinará si la diferencia del preconteo se sostiene o si el margen de incertidumbre abre una puerta a nuevos reclamos. De confirmarse su elección, De la Espriella enfrentará el desafío de gobernar sin mayoría parlamentaria y con una sociedad dividida en dos mitades casi idénticas, lo que pondrá a prueba su capacidad de diálogo en un sistema político que él mismo ha prometido transformar radicalmente.
