El ataque ocurrió durante la noche del martes en el suburbio de Cleveland. Más de diez sospechosos abrieron fuego indiscriminadamente contra los residentes antes de escapar en un minibús. La policía investiga si el hecho está vinculado a las violentas bandas de minería ilegal que operan en la zona.
Un nuevo y sangriento tiroteo masivo sacudió a Johannesburgo, Sudáfrica, dejando un saldo de 12 personas fallecidas y al menos nueve heridas. El ataque, ejecutado por un grupo de más de diez hombres armados que se desplazaban en un vehículo, ha generado conmoción y alerta en las autoridades, que despliegan por estas horas un operativo especial de inteligencia para capturar a los responsables.
El hecho se registró en un asentamiento informal ubicado en el suburbio de Cleveland, una zona históricamente vinculada a la actividad minera ilegal en los alrededores de la capital sudafricana. Según el reporte oficial de la Policía, los atacantes llegaron al lugar en un minibús, descendieron y recorrieron el área disparando contra los vecinos en distintos puntos, antes de darse a la fuga con total impunidad.
El saldo de víctimas fatales asciende a nueve hombres y tres mujeres. Once de ellos perdieron la vida en el lugar del ataque, mientras que una duodécima víctima falleció posteriormente debido a la gravedad de las heridas sufridas tras su traslado al hospital. «Lo que hemos visto aquí es un acto criminal desalmado», declaró el comisionado de policía, Tommy Mthombeni, quien aseguró que todas las unidades de inteligencia criminal y expertos forenses han sido movilizados para esclarecer el motivo del tiroteo.
Aunque el comisionado fue cauto al evitar confirmar la conexión con las bandas de minería ilegal —un sector plagado de conflictos violentos en la región—, el antecedente de esta actividad en Cleveland y la reciente ola de tiroteos masivos en Sudáfrica han vuelto a poner el foco en la inseguridad y la falta de control en estos asentamientos no planificados. Cabe recordar que en diciembre pasado, el país ya había atravesado otros episodios similares que dejaron más de 20 muertos, configurando un patrón de violencia sistemática que pone en jaque la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad. Hasta el momento, no se han producido detenciones, mientras la policía continúa trabajando para rastrear el minibús utilizado en la masacre.
