El equipo de Lionel Scaloni logró lo que parecía imposible: perdía 0-2 cuando faltaban 23 minutos para el final y lo dio vuelta a pura garra y corazón. Ahora, el plantel regresa a Kansas City para esperar por el ganador del cruce entre Suiza y Colombia.
Con el corazón en la mano, una vez más, Argentina logró lo imposible. Cuando faltaban 23 minutos y Ziko puso el 2-0 para Egipto, el campeón del mundo parecía condenado a quedar eliminado. Sin embargo, apareció la mística de una Selección que vuelve a sorprender al mundo para firmar una remontada que quedará en la historia de los Mundiales.
Si bien Lionel Messi volvió a ponerse la capa de superhéroe para firmar el empate, el triunfo tuvo otros dos pilares fundamentales: Cuti Romero y Leandro Paredes. El defensor del Tottenham, que jugó gran parte del segundo tiempo con una molestia en la pierna, fue quien anotó el descuento y sostuvo al equipo con una entrega absoluta. Por su parte, Paredes se adueñó del mediocampo en su regreso a la titularidad, mostrando una solidez defensiva y una visión de juego de nivel internacional que fueron vitales para inclinar la balanza.
Una remontada con sello de jerarquía
El desarrollo del encuentro fue una verdadera prueba de carácter. Argentina fue de menos a más, superando el impacto del penal errado por Messi y la desventaja de dos goles. La reacción colectiva se cristalizó cuando, a falta de poco más de un cuarto de hora, el Cuti Romero capitalizó el descuento. A partir de allí, el equipo recuperó la confianza y Messi, tras una volea precisa, puso la igualdad que desató la locura en el estadio.
El desenlace llegó en el tiempo de descuento: un centro quirúrgico de Lautaro Martínez encontró la cabeza de Enzo Fernández, quien sentenció el 3-2 definitivo. Fue el gol que desató el llanto emocionado de Messi al finalizar el encuentro, consciente de que Argentina sigue en carrera gracias a un esfuerzo grupal que volvió a demostrar su estirpe ganadora.
El balance del equipo
El encuentro dejó puntos altos en la defensa, donde Lisandro Martínez se repuso tras el primer gol egipcio para brindar seguridad, y en el despliegue de Enzo Fernández, quien parece haber encontrado su mejor nivel justo en el momento más caliente de la Copa. Por su parte, la labor de Lautaro Martínez ingresando desde el banco resultó clave, no solo por la asistencia del gol ganador, sino por su capacidad para aguantar la pelota y pelear cada metro en los minutos finales.
Ahora, el conjunto de Scaloni tiene por delante el desafío de cuartos de final. Con la tranquilidad de haber superado una prueba de fuego, la Selección vuelve a Kansas City para esperar a su próximo rival, con la certeza de que el grupo está más unido que nunca y que cuenta con la zurda mágica de Messi para seguir soñando en grande.
