La jefa de la bancada de La Libertad Avanza invocó la “objeción de conciencia” para oponerse al retiro de la postulación de María Verónica Michelli como jueza federal, una orden directa de la Casa Rosada. Con el respaldo del PRO y el radicalismo, la senadora puso en jaque la estrategia oficialista en el recinto. La trastienda del veto presidencial: el parentesco con un reconocido periodista.
Una fractura de proporciones políticas sacude las bases del bloque oficialista de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado de la Nación y amenaza con empantanar la agenda legislativa del Poder Ejecutivo. La jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, desató una fuerte crisis interna al comunicarle formalmente al presidente Javier Milei que no acatará la orden gubernamental de retirar el pliego de designación de la doctora María Verónica Michelli para un juzgado federal clave. Invocando un derecho de «objeción de conciencia», Bullrich recogió el respaldo inmediato de la oposición dialoguista, fracturando al propio bloque oficialista entre legisladores leales a su conducción y un sector rígidamente alineado con la verticalidad de la Casa Rosada que ya exige su relevo. Ante la falta de garantías para ganar la votación en el recinto, la vicepresidenta Victoria Villarruel convocó a una reunión de Labor Parlamentaria de urgencia para este miércoles, donde se evaluará retirar del temario de la sesión de este jueves todos los pliegos de magistrados para evitar un duro revés político para la administración central.
El detonante del conflicto se remonta a la decisión del presidente Javier Milei y del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, de solicitarle formalmente a la Cámara Alta el retiro de la postulación de Michelli, quien ya cuenta con dictamen aprobado por la Comisión de Acuerdos para ocupar una vacante en el Tribunal Oral Criminal Federal N° 3 de La Plata. Según trascendió desde los pasillos de Balcarce 50, el veto presidencial no responde a impugnaciones técnicas sobre su idoneidad, sino a cuestiones de estricto orden político: el lazo de parentesco familiar que une a la magistrada con el reconocido periodista de investigación Hugo Alconada Mon. Esta justificación informal fue la que activó el rechazo de Bullrich, quien el pasado lunes anticipó su rebelión doctrinaria ante sus pares de bloque: «Considero que expresar mis principios también forma parte de la responsabilidad que tengo como dirigente y como integrante de este espacio», sentenció la senadora antes de partir a Mendoza a un congreso de ciberseguridad, tras haber puesto —sin éxito— su renuncia a disposición del Presidente.
La postura de Bullrich no tardó en cosechar apoyos de peso dentro y fuera del redil libertario. Figuras de origen PRO que la acompañan en la Cámara Alta, como Carmen Álvarez Rivero y el cordobés Luis Juez, cerraron filas junto a ella, al tiempo que la oposición dialoguista dinamitaba la estrategia de la Casa Rosada. La senadora radical Carolina Losada ratificó de forma taxativa el dictamen de comisión en favor de Michelli, señalando que el cambio que el país necesita exige «coherencia, independencia y garantías claras» en el Poder Judicial. En idéntica sintonía se pronunció el jefe de la bancada del PRO, Martín Goerling Lara, asegurando que su espacio no avalará el retiro de los pliegos, lo que deja al oficialismo en una posición de extrema debilidad numérica si se considera que dar de baja una postulación enviada por el Ejecutivo requiere de una mayoría absoluta en el recinto.
En la vereda opuesta, el sector más consustanciado con el núcleo duro de la Presidencia y la jefatura de Karina Milei salió a cruzar con dureza el «desplante» de Bullrich. Los senadores Nadia Márquez, María Emilia Orozco y Joaquín Benegas Lynch cuestionaron públicamente la autonomía de la jefa de bloque y reclamaron una conducción que actúe de manera unívoca con las directivas presidenciales. La onda de choque de la crisis salpicó también a la Cámara de Diputados, donde el legislador del MID Eduardo Falcone tildó el episodio de «mamarracho político inexplicable», mientras que desde el arco opositor de Unión por la Patria, Sebastián Galmarini ironizó sobre la situación al coincidir técnicamente con Bullrich, sosteniendo que «los vínculos con un periodista no justifican este castigo». Ante este escenario de parálisis, si la Comisión de Labor Parlamentaria decide finalmente postergar el debate de los pliegos judiciales, el temario de la sesión de este jueves quedará drásticamente reducido al tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y al postergado acuerdo con los bonistas que quedaron fuera del canje de deuda tras el default del año 2001.
