El comandante central del ejército iraní calificó la presencia norteamericana como «piratería» y «bandidaje». En simultáneo, Teherán envió una lista de condiciones a través de la mediación de Pakistán para intentar sostener el frágil alto el fuego.
El régimen de Irán elevó el tono de su discurso bélico este sábado al amenazar directamente con una respuesta militar ante el bloqueo de sus puertos por parte de Estados Unidos. Mientras el jefe del ejército, Khatam Al-Anbiya, aseguraba que sus fuerzas vigilan cada movimiento del «enemigo», la diplomacia iraní entregaba en Pakistán un documento clave con las exigencias de Teherán para evitar una ruptura formal de las negociaciones.
La advertencia militar surge en un momento de extrema sensibilidad diplomática. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, se encuentra en Islamabad, donde entregó al jefe del Ejército paquistaní una «nota exhaustiva» que detalla las preocupaciones del régimen. Pakistán actúa como puente en este conflicto, ya que Irán ha descartado de plano cualquier reunión cara a cara con la delegación estadounidense encabezada por Jared Kushner y Steve Witkoff.
El centro del conflicto radica en el bloqueo naval que Teherán tilda de «bandidaje». Según fuentes oficiales, las fuerzas armadas iraníes se encuentran en estado de alerta máxima, preparadas para actuar si la presión económica y logística sobre sus terminales portuarias no cede. A pesar de las amenazas, la prórroga indefinida del alto el fuego negociado a principios de abril otorga un margen estrecho para que la mediación indirecta rinda frutos.
Araqchi iniciará ahora una gira regional que incluye paradas en Omán y Rusia, buscando fortalecer sus alianzas estratégicas mientras las conversaciones indirectas con Washington continúan bajo un modelo de «ajuste de posiciones». Desde la cancillería iraní ratificaron que no habrá encuentros directos, dejando en claro que cualquier avance dependerá exclusivamente de la gestión paquistaní y del cumplimiento de las demandas presentadas hoy.
La comunidad internacional observa con cautela este intercambio, que prolonga una incertidumbre regional donde el fracaso de los acuerdos previos mantiene el riesgo de una escalada armada en el corto plazo.
