Dirigentes de todos los sectores coinciden en el orden fiscal, la renegociación del FMI y el fin de los outsiders. El plan para recuperar la confianza del mercado y la gente.
Por debajo del fragor de las internas y las acusaciones cruzadas, el Partido Justicialista (PJ) ha comenzado a trazar una hoja de ruta con puntos de contacto que trascienden las afinidades ideológicas. Ante la ausencia de un liderazgo único que ordene la tropa, la dirigencia peronista se enfoca en saldar una deuda interna pendiente: generar un programa económico y político que devuelva la confianza al electorado. Desde el kirchnerismo duro hasta el peronismo federal, figuras como Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Guillermo Michel coinciden en un diagnóstico central: el país debe pagar sus deudas, pero bajo un esquema de renegociación con el FMI que priorice la capacidad de repago y el desarrollo industrial.
La convergencia en materia económica es quizás el avance más significativo. La idea de un default ha quedado descartada por la gran mayoría de los sectores. En cambio, toma fuerza la propuesta de Michel de asignar una porción del superávit comercial para cancelar la «parte política» de la deuda con el Fondo en plazos extendidos. Esta mirada «madura» es compartida por Kicillof, quien insiste en que el organismo debe realizar una autocrítica por la irresponsabilidad de sus préstamos. Este consenso busca atacar lo que Juan Manuel Olmos define como un «problema reputacional»: la desconfianza que generan los activos argentinos cuando el peronismo asoma con chances de poder.
En el plano político, la estrategia parece alejarse de la mera construcción de un frente «anti-Milei». La consigna es no repetir la experiencia del Frente de Todos, sino forjar una coalición con identidad propia y un «hombre de sistema» a la cabeza. Miguel Pichetto, hoy cercano nuevamente al esquema justicialista, refuerza la necesidad de una autocrítica sobre la gestión de Alberto Fernández para reconectar con una sociedad decepcionada. En este marco, las PASO aparecen como la herramienta indiscutida para ordenar las ambiciones personales, con el aval de gobernadores y sectores federales que ven en las internas abiertas la llave para ampliar el espacio.
LOS PUNTOS DE ACUERDO CLAVE:
- Deuda con el FMI: Pagar sin defaultear, pero renegociando plazos acordes al crecimiento exportador.
- Macroeconomía: Consenso amplio sobre el orden fiscal, el superávit y el control de la inflación.
- Liderazgo: Aceptación de una construcción horizontal; no hay un líder único que ordene «a dedo».
- Elecciones: Defensa de las PASO (o internas abiertas) para legitimar al próximo candidato.
Sin embargo, la gran incógnita sigue siendo la resolución del conflicto en el PJ Bonaerense. La dirigencia coincide en que es vital que Axel Kicillof y Cristina Kirchner sellen un acuerdo o definan su vínculo para evitar que la interna provincial dinamite el armado nacional. Mientras Kicillof se consolida como la figura mejor posicionada en las encuestas, el peronismo avanza en la construcción de «pequeñas paredes» programáticas, entendiendo que, sin unidad de concepto y confianza pública, cualquier alianza electoral será insuficiente.
