La directora de Enfermedades Inmunoprevenibles bonaerense, Erika Bartel, advirtió que los recortes y retrasos del Gobierno nacional en el envío de dosis durante marzo y abril dejaron a miles de personas de riesgo desprotegidas. Con terapias intensivas pediátricas saturadas y una nueva variante de influenza altamente contagiosa en circulación, el sistema de salud se prepara para una fuerte demanda asistencial.
El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires encendió las alarmas sanitarias ante la inminente llegada del invierno, proyectando un escenario de extrema complejidad asistencial debido al desabastecimiento temprano de dosis inmunizantes y a la agresiva circulación de una nueva cepa de gripe. Según confirmaron las máximas autoridades del área, los severos recortes presupuestarios ejecutados por el Gobierno nacional provocaron una crítica parálisis y demora en la distribución de vacunas antigripales durante los meses clave de marzo y abril, impidiendo consolidar la barrera inmunológica en los grupos de mayor vulnerabilidad. Erika Bartel, directora del Programa de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles bonaerense, reconoció con crudeza el impacto de la contingencia al afirmar que «quedó mucha gente sin vacunar» justo a las puertas de la temporada invernal. La falta de cobertura oportuna coincide con un alarmante incremento del 55% en las internaciones de terapia intensiva pediátrica por cuadros respiratorios graves y una ocupación general de camas críticas de adultos que ya roza el 88% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), impulsada por una variante mutada del virus de la influenza que exhibe tasas de contagiosidad muy superiores a las registradas en temporadas anteriores.
La planificación sanitaria bonaerense para el control de las afecciones estacionales sufrió un quiebre estructural a comienzos de año. Si bien la campaña oficial de vacunación —destinada de forma prioritaria a niños menores de dos años, adultos mayores de 65 años, embarazadas y pacientes inmunodeprimidos— se lanzó de manera anticipada, la logística de abastecimiento centralizado colapsó. «Tuvimos muchos problemas con el suministro de vacunas. Recién en mayo se logró normalizar la provisión acorde a la demanda real del territorio, pero durante marzo y abril registramos un cuello de botella crítico: la demanda de los ciudadanos superaba ampliamente las dosis físicas que la Nación nos enviaba», detalló Bartel durante una entrevista televisiva. La funcionaria describió que la imposibilidad de aplicar las dosis en el período epidemiológico óptimo dejó desguarnecida a una porción sustancial de la población objetivo frente a los primeros descensos bruscos de temperatura.
Esta vulnerabilidad inmunológica se cruza con un factor biológico agravante detallado por el ministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak. Los análisis de laboratorio confirmaron la circulación predominante de la variante subclado K del virus Influenza, un patógeno modificado genéticamente que posee una velocidad de transmisión inusualmente alta. Kreplak apuntó de forma directa contra la gestión de la administración central por la falta de previsión y el corte de suministros vitales: “El Estado nacional decidió aplicar un ajuste estructural justo en el inicio del invierno, interrumpiendo el flujo de vacunas cuando promediaba el lanzamiento de la campaña y desmantelando la entrega de medicamentos esenciales del programa Remediar. Lo que estamos enfrentando ahora es el impacto de esa ola que viene de frente y golpea directamente en los efectores de salud”.
Los efectos en las guardias y nodos de internación bonaerenses ya se miden en estadísticas preocupantes, reflejando que la crisis respiratoria comenzó antes de la fecha estacional prevista. El incremento del 55% en los ingresos a cuidados intensivos de niños por complicaciones virológicas encendió las alertas de los comités de pediatría. En paralelo, el sistema de contingencia para adultos reporta que el 80% de las camas de alta complejidad en todo el territorio provincial se encuentran ocupadas por patologías del tracto respiratorio inferior, cifra que se agudiza de forma alarmante en el cordón urbano del AMBA, donde el indicador escala al 88%. Médicos y directores de hospitales provinciales advierten que las consultas ambulatorias continúan en ascenso vertical, lo que exigirá una readecuación de los recursos de emergencia para contener el pico de demanda previsto para las próximas semanas.
