La Brigada de Explosivos descartó cualquier peligro tras una denuncia anónima. La justicia investiga el origen del llamado que paralizó las clases en Bernal.
Una jornada marcada por el caos climático sumó un nuevo capítulo de tensión en el sur del Conurbano. La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) debió ser evacuada de manera preventiva este martes tras recibirse una amenaza de tiroteo. El operativo de desalojo, que movilizó a cientos de estudiantes, docentes y personal administrativo, se llevó a cabo bajo las intensas lluvias que afectan al AMBA, dificultando las tareas de seguridad y generando un fuerte malestar en la comunidad educativa.
La alerta se activó en horas de la tarde, obligando a la intervención inmediata de la Brigada de Explosivos y las fuerzas policiales de la jurisdicción. Según confirmaron fuentes oficiales a este medio, tras una minuciosa revisión del predio ubicado en Bernal, se constató que no existía ningún artefacto sospechoso ni presencia de personas armadas, arrojando un resultado negativo que permitió retomar la calma, aunque no las actividades normales.
El episodio se enmarca en una preocupante tendencia de «amenazas de parciales» que ha resurgido en la última semana en diversos establecimientos de la provincia de Buenos Aires. Autoridades universitarias señalaron que, si bien se sospecha de un efecto imitativo por parte de alumnos en épocas de exámenes, el protocolo de seguridad debe cumplirse estrictamente para garantizar la integridad de todos los presentes.
La evacuación resultó particularmente traumática debido a las condiciones meteorológicas: los alumnos debieron abandonar las aulas y retirarse del predio en medio de calles anegadas y ráfagas de viento. Desde la institución recordaron que, de identificarse a los responsables, las sanciones pueden derivar en sumarios administrativos y hasta la expulsión, además de las causas penales correspondientes por intimidación pública.
La investigación quedó a cargo de la justicia local, que buscará rastrear el origen del mensaje intimidatorio. Mientras tanto, la preocupación crece entre los directivos y especialistas, quienes advierten sobre la peligrosidad de estas conductas que saturan los recursos de emergencia y afectan el derecho a la educación en un contexto social ya de por sí complejo.
