Con sanciones que superan los $90.000 millones para la UTA y La Fraternidad, el Ejecutivo desafía a la central obrera. La CGT responde con una masiva concentración en Plaza de Mayo.
En un escenario de creciente ebullición sindical, la Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizará este jueves a la Plaza de Mayo bajo la consigna “El trabajo es con derechos o es esclavo”. El acto, previsto para las 15 horas, no solo funcionará como una demostración de fuerza ante las medidas económicas del Gobierno, sino también como un sentido homenaje al Papa Francisco, fallecido hace un año. Con discursos de Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, la central obrera intentará canalizar el malestar interno de los sectores que exigen abandonar la «vía judicial» para pasar a una acción directa inminente.
La marcha contará con el respaldo de columnas pesadas de Camioneros, UOCRA, UPCN y Sanidad, además de la sorpresiva participación orgánica de sectores del PJ alineados con Axel Kicillof y La Cámpora. Sin embargo, la unidad de la CGT cruje por dentro: figuras como Luis Barrionuevo y Omar Maturano (La Fraternidad) han redoblado la presión sobre el triunvirato, tildando de «pasiva» la gestión actual y exigiendo un plenario de secretarios generales para lanzar un plan de lucha nacional. «Pónganse la campera de Ubaldini», fue el reclamo que resonó en las reuniones previas, evocando el perfil confrontativo de los años 80.
El clima terminó de recalentarse con la reciente ofensiva del Gobierno, que impuso multas récord a la UTA ($70.000 millones) y a La Fraternidad ($21.000 millones) por no acatar conciliaciones obligatorias durante paros anteriores. Este «garrote» oficial, lejos de amedrentar, parece haber unificado las posturas: incluso los sectores más dialoguistas, como los representados por Gerardo Martínez (UOCRA), admiten ahora que «agotada la instancia judicial, el camino es un plan de lucha».
Mientras la izquierda y el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) realizarán sus propios actos por separado, la CGT busca en la Plaza de Mayo recuperar su rol como principal interlocutor de la crisis social. El documento que se leerá durante la jornada pondrá el foco en el cierre de empresas, el desplome del consumo y el condicionamiento de las paritarias, advirtiendo que la conflictividad seguirá escalando si el Ejecutivo no abandona su postura de «pauta salarial a la baja».
La jornada de hoy será el termómetro definitivo para el movimiento obrero en 2026. Con las bases empujando desde abajo y un Gobierno que responde con sanciones económicas millonarias, la posibilidad de un segundo paro general contra la administración de Javier Milei parece haber dejado de ser una amenaza para convertirse en una cuestión de calendario.
