María Espinoza debió ser hospitalizada y sometida a una cirugía de reconstrucción en su brazo izquierdo tras ser embestida por los animales en el barrio Villa Bordeu. «Pensé que no sobrevivía», relató la víctima, quien denunció la inacción de los dueños.
Un paseo familiar terminó en una escena de horror en las calles de Bahía Blanca. María Espinoza caminaba junto a sus hijos por el barrio Villa Bordeu cuando dos perros de raza dogo saltaron un alambrado y la atacaron de forma repentina y brutal. La mujer, que actuó como escudo para proteger a los menores, sufrió heridas de extrema gravedad en sus extremidades superiores, lo que derivó en una compleja intervención quirúrgica para salvar su brazo izquierdo. El caso vuelve a poner en el centro del debate la responsabilidad de los dueños de razas potencialmente peligrosas y la falta de controles municipales.
El ataque se produjo con una violencia inusitada. Según el testimonio de la víctima, los animales no mediaron provocación: «Salieron directo a atacarme, salieron del alambrado, torearon y me embistieron», detalló Espinoza en declaraciones a medios locales. Durante varios minutos, la mujer luchó por su vida en el suelo, intentando cubrirse el rostro mientras los perros le destrozaban los brazos. A pesar de intentar defenderse con golpes y piedras, no logró liberarse hasta que los animales finalmente desistieron, permitiéndole escapar para buscar ayuda de los vecinos.
La gravedad de las lesiones obligó a su traslado inmediato al hospital local, donde los médicos confirmaron que las mordeduras afectaron profundamente los tejidos del brazo izquierdo, requiriendo una reconstrucción quirúrgica. En medio del dolor, Espinoza denunció que los propietarios de los dogos no solo no intervinieron durante el ataque, sino que tampoco se pusieron en contacto con ella posteriormente para hacerse cargo de la situación.
Vecinos de Villa Bordeu manifestaron que este no es un hecho aislado. Según reportes de la zona, ya existen antecedentes de ataques previos de estos mismos animales hacia otras personas y mascotas del barrio. «Esto ya pasó varias veces. Parece que esperan a que maten a alguien para actuar», reclamó indignada la víctima, quien confirmó que iniciará acciones legales contra los responsables.
En la provincia de Buenos Aires, la Ley 14.107 establece normas estrictas para la tenencia de perros potencialmente peligrosos, incluyendo el uso obligatorio de bozal, correa y un registro de propiedad. Sin embargo, la recurrencia de estos episodios en Bahía Blanca evidencia una peligrosa falta de cumplimiento de la normativa que, en esta ocasión, casi le cuesta la vida a una madre frente a sus hijos.
