Dylan Taboada Munitz, de 18 años, tenía pedido de captura internacional y fue detenido por la Policía Bonaerense cuando se presentó a rendir materias en un colegio técnico de José C. Paz. La viuda de la víctima reveló que el oficial murió defendiendo a su hijastra.
Una guardia encubierta y un trámite escolar fueron la combinación necesaria para detener a uno de los sospechosos del crimen de Javier Ávalos, el efectivo del Servicio Penitenciario Federal asesinado hace dos meses. Dylan Román Taboada Munitz, quien permanecía prófugo con una orden de captura internacional, fue interceptado en la puerta de la Escuela Secundaria Técnica N° 2 de José C. Paz cuando asistía para firmar actas tras haber aprobado un examen.
El operativo fue ejecutado por la Superintendencia de Delitos Complejos y Crimen Organizado. Al momento de la detención, el joven intentó ocultar su identidad brindando datos falsos, pero una licencia de conducir entre sus pertenencias terminó por delatarlo. El fiscal Daniel Moccia, de la UFI N° 23 de Malvinas Argentinas, lo imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por ser cometido en banda.
A dos meses del hecho ocurrido en la intersección de Gaspar Campos y Ruta 197, la familia de Ávalos rompió el silencio para aclarar las circunstancias del ataque. Alicia Alcaraz, viuda de la víctima, desmintió que su marido estuviera trabajando como delivery al momento del crimen. Esa noche, el oficial llevaba a su hijastra de regreso a su casa en Tigre tras una jornada de trabajo en Moreno.
Según el relato de los familiares, Ávalos no opuso resistencia inicial al robo de su moto —que había retirado de la concesionaria apenas dos días antes—. Sin embargo, cuando uno de los delincuentes tomó del cabello a la joven para arrancarle la mochila, el penitenciario intervino para protegerla, momento en el que recibió los disparos fatales. Irónicamente, el robo de una moto previa en la zona los había llevado a trabajar en otras localidades por miedo a la inseguridad.
Mientras se espera la indagatoria de Taboada Munitz, la familia ensamblada de Ávalos —que incluía seis hijos— exige justicia. El detenido quedó alojado en sede policial bajo custodia, marcando un avance clave en una causa que conmocionó tanto a José C. Paz como a Moreno, de donde era oriunda la víctima.
