El Presidente y el ministro de Economía cruzaron con dureza al exfuncionario nacional, quien reclamó liberar el mercado cambiario para bajar el riesgo país. «Terminaste imponiendo un corralito», le espetó Caputo en una respuesta cargada de tensión.
La relación de respeto intelectual que alguna vez unió a Javier Milei con Domingo Cavallo parece haberse quebrado definitivamente. Este miércoles, el Gobierno lanzó una contraofensiva frontal contra el padre de la Convertibilidad, luego de que este criticara el rumbo cambiario y exigiera la eliminación inmediata del cepo al dólar. Mientras Cavallo advertía que el riesgo país solo se «desmoronaría» con una liberalización total, Milei y Luis Caputo recordaron el historial del exministro, acusándolo de ser un «violador sistemático de la propiedad privada» y de haber sugerido «disparates» al inicio del mandato.
La mecha la encendió Cavallo en una entrevista, donde planteó que la Argentina no saldrá de la categoría de «mercado de frontera» si no permite el libre movimiento de capitales. «Tienen que dejar que así como entran, puedan salir», sentenció, además de alertar sobre la falta de reglas claras para el largo plazo y la debilidad en la acumulación de reservas.
La respuesta de la Casa Rosada fue una ráfaga por redes sociales. El presidente Milei enumeró lo que consideró «décadas de violaciones» por parte de Cavallo, mencionando desde el Plan Bonex y el manoteo de depósitos en las AFJP hasta el corralito de 2001. «Tu propuesta contiene expropiaciones masivas», disparó el mandatario, marcando una distancia ética respecto a las recetas del exjefe de Hacienda.
Por su parte, Luis «Toto» Caputo fue más allá y le sugirió a Cavallo que oculte su «resentimiento». En un posteo punzante, el actual ministro le recordó la creación del «siniestro impuesto al cheque» y reveló intimidades de la transición: «Prefiero no contar los disparates que me sugeriste los dos primeros meses de mandato». El titular de Economía cerró la discusión chicaneando al exministro por sus fallidos pronósticos y asegurando que la gestión actual seguirá «arreglando el país» pese a sus críticas.
El cruce deja en claro que el Gobierno no está dispuesto a aceptar tutelajes externos, ni siquiera de quienes Milei supo llamar «el mejor economista de la historia». Con el riesgo país y el cepo en el centro del debate, la administración libertaria reafirma su estrategia de salida gradual, priorizando el equilibrio fiscal sobre la velocidad cambiaria que reclama el histórico referente de los años 90.
