Instalar un equipo de gas cuesta cerca de $1,5 millones, pero el bajo costo del m3 permite recuperar el gasto en tiempo récord para quienes usan el auto para trabajar.
El constante ajuste en el precio de los combustibles líquidos ha generado un cambio de hábito masivo en los automovilistas de la provincia. Según datos oficiales, en marzo se registraron casi 3.800 conversiones solo en territorio bonaerense, marcando un «revival» que no se veía desde la crisis de 2001. Hoy, llenar un tanque de nafta cuesta más de $118.000, una cifra que empuja a los usuarios a los talleres especializados para amortiguar el impacto de los aumentos que ya acumulan un 400% bajo la actual gestión nacional.
La brecha de precios es el principal motor de esta tendencia: mientras 10 litros de nafta cuestan aproximadamente $22.000, un tanque de GNC equivalente se llena con $9.000. Esta diferencia permite un ahorro mensual que puede superar los $900.000 para quienes trabajan con vehículos de transporte, como taxis, remises o choferes de aplicaciones. La inversión inicial para instalar un equipo de quinta generación ronda el millón y medio de pesos, pero gracias a los planes de cuotas y al ahorro diario, los trabajadores del volante logran recuperar la inversión en apenas 45 días.
El fenómeno no se limita a los autos particulares. Entre 2025 y 2026, el GNC se consolidó como una alternativa estratégica para el transporte de carga y pasajeros, aprovechando el suministro récord de Vaca Muerta. Con colectivos a gas circulando en el AMBA y camiones de gran porte recorriendo corredores logísticos, el gas nacional se posiciona como el motor de una economía que intenta esquivar los precios internacionales de los combustibles líquidos.
