Se desestimó el recurso de queja de los condenados. La justicia confirmó que mataron «para ocultar otro delito» tras una noche de robo y secuestro.
La justicia argentina puso punto final a uno de los episodios más violentos y dramáticos vividos en el partido de Tres de Febrero. Tras años de apelaciones, la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó el último recurso de la defensa y dejó firme la condena a prisión perpetua para los responsables del asesinato del teniente Cristian Gabriel Piquard, ocurrido en marzo de 2015.
El fatídico hecho se desencadenó en Villa Bosch, cuando Piquard y su compañera, la oficial Graciela Núñez, se encontraban realizando la custodia de un testigo clave del caso Melina Romero. Los delincuentes, identificados como Franco Urquiza y William Cavallaro, abordaron el vehículo con fines de robo. Al notar la resistencia del teniente, le dispararon a quemarropa en el tórax, terminando con su vida en el acto y dejando su cuerpo tendido en la calle Arturo Ilia.
Lo que siguió fue una secuencia de terror: los malvivientes huyeron en el VW Gol de las víctimas llevando a la oficial Núñez como rehén. Bajo amenazas y golpes, la obligaron a usar su investidura para sortear posibles retenes policiales, hasta que finalmente la abandonaron cerca de Campo de Mayo. El vehículo fue hallado poco después en Pablo Podestá, envuelto en llamas, en un intento desesperado por borrar huellas.
Con la firma de los jueces Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti, el máximo tribunal del país ratificó lo dictado originalmente por el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de San Martín. De esta manera, Cavallaro y Urquiza pasarán el resto de sus días tras las rejas por el delito de homicidio agravado criminis causae, cerrando un capítulo de dolor para la fuerza provincial y la familia del efectivo caído.
