Se trata de «Colorado El 32», un local que operaba como casa de cambio y centro de criptomonedas. Nueve detenidos y un prófugo clave en la mira de la justicia federal.
El imperio criminal de Miguel Ángel “Mameluco” Villalba sumó un nuevo capítulo judicial en San Martín. Pese a estar recluido en el penal de Ezeiza, la organización del capo narco continuaba operando a través de «Colorado El 32», un antiguo kiosco reconvertido en financiera y casa de cambio digital. Un megaoperativo de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos logró desarticular este nodo logístico, donde se procesaban ganancias del narcotráfico para convertirlas en dólares y criptomonedas.
El local, ubicado en la calle Caseros, ya no disimulaba su actividad bajo la venta de golosinas o carga de SUBE. Con el nombre de “Cambio San Martín”, el lugar operaba abiertamente en redes sociales, aunque mantenía su histórico cartel de fachada. La investigación, dirigida por el Juzgado Federal N°2 de Alicia Vence, detectó que la «cueva» era el punto de encuentro para diversas facciones del mundo narco local que buscaban blanquear su capital.
Durante el allanamiento, los efectivos incautaron 110 mil dólares, una caja de seguridad y cinco máquinas de contar billetes. El operativo contó con la participación de peritos del Banco Central (BCRA) para auditar las maniobras financieras no autorizadas. Entre los nueve aprehendidos se destaca Javier Horacio Debonis, un presunto empresario con pedido de captura vinculado anteriormente a otros esquemas de movimiento de dinero del clan Villalba.
El gran ausente de la jornada fue Nahuel Pellati, alias “El Yanki”, quien permanece prófugo. Según la justicia, Pellati es el articulador clave del sistema: fue filmado meses atrás descargando bolsos con dinero en otra cueva vinculada a la banda sobre la avenida Nazca. La trazabilidad de su teléfono y el seguimiento por GPS de vehículos de la organización permitieron a los investigadores confirmar que «Colorado El 32» era una pieza fundamental en el engranaje que permitía a la banda procesar unos $22 millones diarios entre 2022 y 2023.
Mientras «Mameluco» Villalba cumple su condena de 27 años bajo vigilancia extrema, este nuevo golpe a su estructura financiera demuestra la resiliencia de su organización. La causa continúa abierta bajo la sospecha de que el lavado de activos mediante Bitcoin y USDT era la nueva frontera utilizada por el clan para proteger sus millonarias ganancias del negocio de la droga.
