La ciudad de Newark, en el estado de Nueva Jersey, ingresó en un esquema de emergencia con la aplicación de un toque de queda nocturno en las inmediaciones de Delaney Hall, un centro de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). La drástica decisión fue oficializada por el alcalde Ras J. Baraka tras varias jornadas de máxima tensión que incluyeron disturbios, uso de gas lacrimógeno, incendios en la vía pública y la detención de manifestantes armados.
Restricciones y despliegue de las fuerzas de seguridad
El esquema de excepción civil entró en vigencia este domingo y restringe la circulación de manera estricta en el perímetro afectado. Las autoridades locales justificaron la medida ante el riesgo inminente para la seguridad pública tras los choques entre agrupaciones civiles a favor y en contra de las políticas migratorias oficiales.
- Horario del toque de queda: Se aplicará diariamente desde las 21:00 horas hasta las 06:00 horas (hora local) hasta nuevo aviso.
- Control perimetral: La Policía Estatal de Nueva Jersey desplazó a los agentes federales del ICE del cordón exterior de la cárcel y tomó el control absoluto de las operaciones para intentar disminuir la agitación social.
- Zonificación: Se estableció una «zona de protesta pacífica y protegida» para mantener separados a los manifestantes de ambos bandos y evitar enfrentamientos directos en los accesos del predio privado, operado por el Grupo GEO.
El origen del conflicto: huelga de hambre por condiciones inhumanas
El foco de la crisis se desató durante el fin de semana largo del Día de los Caídos (Memorial Day), momento en que cientos de los 1.000 internos alojados en el complejo iniciaron una huelga de hambre masiva. Las denuncias de los reclusos y sus equipos de abogados apuntan a una crisis humanitaria dentro de las celdas.
Denuncia de los representantes legales: «Las condiciones son brutales. La gente duerme en el suelo en habitaciones hacinadas, las duchas son frías, hay un frío extremo en las celdas sin mantas y muchos detenidos con enfermedades graves como cáncer y diabetes no tienen acceso a atención médica elemental. Muchos han tenido que soportar tener gusanos en su comida», afirmó Alex Minogue, abogado de Nova Law Group.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) rechazó categóricamente las acusaciones. El secretario del área, Markwayne Mullin, minimizó la protesta argumentando que se trata de «un puñado de individuos que se niegan a comer porque exigen comida de su grupo étnico», y acusó a los políticos locales de incitar los disturbios mediante «calumnias falsas».
Alerta por posibles cancelaciones en el Aeropuerto de Newark
La gravedad de la situación institucional ha escalado a tal punto que el gobierno federal analiza medidas de contingencia que podrían afectar el transporte aerocomercial.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, se opuso firmemente al incremento de tropas federales en las calles de Newark, catalogándolo como una «amenaza para la seguridad pública» y exigiendo que la discusión se centre en auditar de manera urgente las condiciones de habitabilidad de los internos y planificar el cierre definitivo de Delaney Hall.
