Javier Milei atribuyó el freno de la actividad al «shock electoral» y al encarecimiento del crédito. Aseguró que los indicadores de pobreza volverán a una tendencia de baja.
En un mensaje dirigido a la ciudadanía tras conocerse los preocupantes índices de caída en la industria y la construcción, el presidente Javier Milei solicitó «paciencia» frente al actual escenario recesivo. El mandatario reconoció que los primeros tres meses del año representaron un desafío extremo para la estabilidad social, pero insistió en que el programa económico ha comenzado a mostrar señales de estabilización que se percibirán con mayor claridad en el corto plazo.
El diagnóstico presidencial vinculó el parate de la economía real a los efectos residuales del proceso electoral del año pasado. Según Milei, la fuerte dolarización de carteras y la caída en la demanda de dinero generaron un descalce financiero que «frenó en seco» la producción nacional. Este escenario elevó las tasas de interés y dificultó el acceso al capital de trabajo para las empresas, obligando a muchas de ellas a postergar obligaciones fiscales para priorizar su subsistencia operativa.
A pesar de admitir un deterioro en los indicadores de pobreza durante este periodo, el Presidente enfatizó que la situación actual es superior a la heredada en 2023. Atribuyó las tensiones recientes no solo a factores internos, sino también al impacto de shocks externos —como el aumento del petróleo por conflictos internacionales— y a la necesaria recomposición de las tarifas de servicios públicos. No obstante, ratificó que no habrá volantazos en la gestión: el equilibrio fiscal y la restricción monetaria siguen siendo los pilares innegociables de su administración.
De cara al segundo trimestre, el mandatario se mostró convencido de un cambio de tendencia. Según sus proyecciones, el mes de abril marcará el inicio de una fase de mayor dinamismo económico, con una desaceleración inflacionaria que permitirá recuperar el poder de compra de los sueldos. «Vamos a volver a la tendencia de baja de la pobreza», concluyó Milei, apostando a que el ordenamiento de las variables macroeconómicas finalmente se traduzca en alivio para los sectores más rezagados.
