El violento episodio ocurrió en la terminal de transporte situada bajo el Madison Square Garden, horas antes del tercer partido de las finales de la NBA. El sospechoso fue detenido y las autoridades reforzaron el operativo de seguridad ante la llegada del presidente Donald Trump a la ciudad.
La ciudad de Nueva York vivió una jornada de máxima tensión cuando un ataque con arma blanca sembró el terror en Penn Station, el nodo ferroviario más concurrido de Manhattan. El incidente, que dejó seis personas heridas, ocurrió este domingo por la noche, precisamente en el epicentro del operativo de seguridad montado ante la histórica final de la NBA entre los Knicks y los San Antonio Spurs, evento que contará con la presencia del presidente Donald Trump.
El ataque se desató cerca de las 19:00 horas en la intersección de West 33rd Street y 7th Avenue. Según los reportes del Departamento de Bomberos, una de las víctimas sufrió heridas de gravedad, mientras que las otras cinco personas fueron asistidas por lesiones de diversa consideración y trasladadas al Hospital Bellevue. Afortunadamente, los funcionarios confirmaron que, hasta el momento, ninguna de las heridas reviste peligro de muerte.
El sospechoso, un hombre señalado extraoficialmente como una persona en situación de calle, fue reducido y detenido por agentes de la Policía de Amtrak tras una intensa intervención. Testigos en el lugar describieron una escena de caos absoluto: «Simplemente gritaba y movía la cabeza de un lado a otro», relató un transeúnte que presenció el momento en que los efectivos debieron utilizar gas pimienta para neutralizar al agresor. La magnitud del despliegue policial y médico transformó la entrada de la estación en un escenario de urgencia, mientras que el pánico se trasladó rápidamente a los ciudadanos que circulaban por la zona, epicentro de la actividad deportiva y política de la semana.
El hecho ocurre en un contexto de «amenaza elevada» para la Gran Manzana. Con el Madison Square Garden como sede de las finales de la NBA por primera vez desde 1999 y con el inminente arribo del presidente Trump, el despliegue de seguridad ya era extraordinario: drones, monitoreo constante de cámaras y un flujo intenso de inteligencia. «Esta es una violencia inaceptable», declaró el alcalde Zohran Mamdani, quien agradeció el rápido accionar de los socorristas. Mientras los Knicks se preparan para enfrentar a los Spurs este lunes en un estadio blindado, la investigación continúa para esclarecer las causas de un ataque que, por su ubicación y tiempos, ha vuelto a poner en jaque la seguridad del corazón de Nueva York.
