Con una reserva declarada Biosfera por la Unesco y más de 280 especies de aves, esta escapada por la Ruta 36 combina naturaleza virgen, playas de río y una panadería que es «lugar de peregrinación».
A tan solo una hora y media de Buenos Aires, el partido de Punta Indio ofrece un viaje en el tiempo y un refugio de biodiversidad único en el país. Conformado por la ciudad de Verónica y el balneario Punta del Indio, este destino se destaca por albergar la mayor concentración de sitios arqueológicos de la provincia y una reserva natural protegida por la Unesco desde 1984. Es el plan ideal para quienes buscan el silencio de los montes de talas, caminatas por senderos de conchilla y el avistaje de cientos de especies de aves que transforman el paisaje en un espectáculo natural cada amanecer.
La aventura comienza en Verónica, donde la antigua estación de tren hoy funciona como el Museo Histórico Eduardo Barés. Allí se custodian vasijas y objetos de grupos originarios de hasta 1800 años de antigüedad, además de reliquias de las colonias europeas que poblaron la zona. El predio es también un espacio de memoria, rindiendo homenaje a las víctimas del bombardeo de 1955, cuyos aviones partieron de la base aeronaval local.
Para los paladares exigentes, la parada obligatoria es la Panadería Nemo. Famosa por su pan dulce húmedo y sus alfajores «Dubai» rellenos de pistacho real, este local se ha convertido en un centro de peregrinación gastronómica que justifica por sí solo el viaje.
A pocos kilómetros, la Reserva de Biosfera del Parque Costero Sur protege los raros montes de talas que crecen sobre albardones de conchilla. En el sendero del Arroyo Villoldo, los fanáticos de la naturaleza pueden identificar hasta 280 especies de aves, desde cardenales y picaflores hasta migrantes como tijeretas y churrinches. Es también el único hogar de la mariposa Bandera Argentina, cuyas orugas se alimentan exclusivamente del árbol coronillo.
El Balneario El Pericón, con sus ruinas del antiguo Hotel Argentino que el río reclamó para sí, ofrece la cuota justa de nostalgia y relax. Punta Indio no es solo una escapada de fin de semana; es un encuentro directo con la prehistoria bonaerense y la naturaleza más pura, a un suspiro de la Capital Federal.
