Sir Richard Knighton, jefe de la Real Fuerza Aérea británica, calificó de «innegociable» la soberanía en las islas y puso a sus tropas en máxima alerta. Por su parte, Marco Rubio minimizó un correo del Pentágono que sugería revisar el respaldo a favor de Argentina.
La tensión diplomática y militar en torno a las Islas Malvinas escaló este fin de semana tras las declaraciones cruzadas entre el Reino Unido y Estados Unidos. El jefe de la Real Fuerza Aérea británica (RAF), Sir Richard Knighton, aseguró que la protección de las islas es «innegociable» y confirmó que las fuerzas se encuentran en «máxima alerta». Esta reacción surge como respuesta a la filtración de un correo electrónico del Pentágono que sugería que Washington podría revisar su apoyo histórico a Londres en la disputa de soberanía con Argentina, una posibilidad que el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, salió a desmentir tajantemente al calificar el mensaje como «solo un mail con ideas» sin carácter oficial.
El despliegue de la RAF en la base de Mount Pleasant se ha intensificado con cuatro aviones caza en sistema de alerta de reacción rápida, sumado a un contingente de aproximadamente 1.000 efectivos. Según informó el diario The Telegraph, la defensa británica incluye el avanzado sistema de misiles Sky Sabre, diseñado para neutralizar drones, aviones y bombas guiadas. Knighton vinculó este despliegue con la necesidad de garantizar una defensa aérea permanente, equiparando la situación en el Atlántico Sur con las recientes alertas por bombarderos rusos cerca del espacio aéreo británico.
La controversia se originó cuando la agencia Reuters reveló un correo interno del Pentágono. El texto planteaba posibles represalias diplomáticas contra aliados que no acompañaron la reciente ofensiva militar de EE. UU. e Israel en Medio Oriente, mencionando la reevaluación del apoyo a «posesiones imperiales» como las Malvinas. Sin embargo, Marco Rubio buscó llevar calma a Downing Street al afirmar que «la gente se está exaltando demasiado por un correo» y ratificó que no hay cambios en la postura de la administración de Donald Trump respecto al conflicto de soberanía.
A pesar de la retórica belicista de Knighton, en las islas, los habitantes (kelpers) perciben una baja probabilidad de amenaza real por parte del Estado argentino. No obstante, el gobierno británico reforzó su postura oficial al declarar que la soberanía «no está en discusión» y reafirmó el principio de autodeterminación de los isleños, cerrando cualquier puerta a una negociación bilateral en el corto plazo.
El escenario en mayo de 2026 muestra un Reino Unido que, ante la incertidumbre geopolítica global y los ruidos internos en Washington, ha decidido mostrar los dientes en el Atlántico Sur. Mientras Londres blinda militarmente el archipiélago, el juego diplomático de Estados Unidos parece centrado en contener los daños de una filtración que, por un momento, alimentó las expectativas de la diplomacia argentina.
