Un joven de 20 años fue hallado muerto en un descampado del barrio San Javier tras una madrugada de terror. Los investigadores sostienen que se trató de un ajuste de cuentas vinculado a la venta de estupefacientes. Hay un sospechoso tras las rejas.
La madrugada en la localidad de Virrey del Pino volvió a teñirse de sangre en un sector del partido de La Matanza que no da tregua. Vecinos del barrio San Javier reportaron haber escuchado una ráfaga de disparos alrededor de las 3 de la mañana, aunque el miedo paralizó cualquier intento de auxilio. Recién al amanecer, un trabajador que salía hacia su empleo se topó con la macabra escena: en la intersección de 27 de Octubre y Cañuelas, yacía el cuerpo sin vida de un joven de 20 años, rodeado de siete vainas servidas.
La víctima, que vestía una indumentaria deportiva del seleccionado nacional, presentaba múltiples impactos de bala ejecutados con una pistola que aún no fue localizada. Según las primeras pericias de la Policía Científica, el fallecido habría llegado al lugar en moto junto a dos conocidos. En ese punto de encuentro, fueron emboscados por tres sujetos señalados como vendedores de droga de la zona, quienes iniciaron una violenta discusión por un pago pendiente. Mientras los acompañantes lograron escapar ilesos de la balacera, el joven de 20 años —quien poseía antecedentes penales desde su minoridad— cayó herido de muerte en el pastizal.
El fiscal Claudio Fornaro, a cargo de la investigación, actuó con celeridad y logró la detención de uno de los presuntos tiradores en las últimas horas. En tanto, la policía bonaerense despliega operativos cerrojo para dar con los otros dos cómplices que participaron del ataque. El clima en el barrio es de extrema tensión, ya que hace apenas un mes la misma zona fue escenario de otros dos crímenes violentos, incluyendo el asesinato de un docente y el de un hombre cuyo cuerpo intentaron quemar en un baldío.
Este nuevo episodio de «justicia por mano propia» en el ámbito del narcomenudeo pone bajo la lupa la creciente inseguridad en los barrios periféricos de La Matanza. Mientras la justicia recolecta testimonios de identidad reservada, la causa permanece caratulada como homicidio agravado, a la espera de nuevos peritajes que permitan cerrar el círculo sobre la banda de «transas» que opera en la zona.
